
Written by: Ahana Nagarkatti
Esta mañana, llegué a Madrid. El vuelo fue mejor que muchos en mi experiencia de viaje: la comida fue deliciosa, vi una película clásica que quería ver por mucho tiempo (Sunset Boulevard – ¡es una pelí llena de suspenso!), no había mucha turbulencia en el aire, y el piloto aterrizó super bien – sin rebotar en el suelo. En el aeropuerto, comí mi primer (y ciertamente no mi final) bocadillo con jamón iberico y queso. Con un estómago tan lleno como el corazón, empecé mi aventura en España.
Esta tarde, visitamos la Plaza Mayor de Madrid. ¡Quiero compartir unos hechos interesantes que encontré!
Este sitio fue el centro del Madrid viejo. Sus raíces se remontan al siglo XV, y originalmente se llamaba “Plaza del Arrabal” cuando era el mercado mayor de la ciudad (Viaje Cultura). La plaza sobrevivió tres fuegos en su historia (Viaje Cultura). En el centro de la plaza, hay una escultura del rey Felipe III que está montada a caballo. La plaza fue el sitio de corridas, ejecuciones, y juegos de fútbol. Las entradas tienen nombres distintos: Siete de Julio, Arco de Triunfo, Felipe III, Sal, Zaragoza, Gerona, Botoneras, Toledo, Cuchilleros, y Ciudad Rodrigo (Hostal Persal).
Hoy, la plaza es una atracción turística con muchos restaurantes, apartamentos y un hotel. ¡Incluso hay un Pizza Hut! Cada año, la plaza acoge el mercado navideño (Viaje Cultura). Durante nuestro tiempo en la plaza, probamos un almuerzo tradicional: un bocadillo con calamares. Me gustaba mucho, me parece como la unión del plato mediterráneo se llama calamari y la baguette. ¡Es una pareja perfecta! Te recomiendo que lo pruebes cuando lo visites. Para acompañarlo, sugeriría una Fanta de limón, ¡un maridaje como el vino tinto y el bistec!

Cuando puse un pie en la ciudad, inmediatamente realicé que es una ciudad viviendo. Rodeando las calles, pude ver la construcción y renovación que mantiene la belleza de la ciudad para las generaciones que vienen. Pude oír lenguas de países extranjeros, y español hablado enfáticamente. Pude sentir el orgullo que la gente siente por su ciudad, y me sentía emocionada por buscar mi propio lugar en Madrid.
